Conociendo tus Talentos

Estimados amigos:
Quizás no lo crean, pero yo siempre he sido una persona algo timido. Muchos no lo pueden creer puesto que siempre me ven hablando en foros públicos o en los medios de comunicación. Todos tenemos un pasado y el mío se llevo acabo en el barrio de la Villita en el sur de Chicago durante los años 70s y 80s. Era flaquillo y simpático que solía tenerle miedo a todo. No lograba calificaciones buenas en la escuela y en los equipos de deportes, nunca me elegían para participar. No era popular, pero si tenia algunos buenos amigos. En mi barrio, no fe nada raro escuchar balaceras o que a un conocido lo llevaron a la cárcel. En aquel entonces, pensar que te llevaran a la cárcel por algo fue inevitable.

Quizás puedan pensar: “¿Cómo le hiciste para salir de eso?” En verdad, era por un enamoramiento que tuve con una chica; la mas brillante en mi escuela. Ella era miembro del prestigioso “Honor Society” y yo, pues, no. Me perdí completamente en ella que hasta tuve el valor de invitarla que sea mi novia (pero con mucha animación de mis amigos). Esperando el rechazo, me dio la sorpresa en decir que “Si.” Ella era mi mejor amiga que siempre me animaba para ser mejor, para soñar de cosas que nunca creía que podría lograr y hasta me animaba de tomar mi relación con Dios en serio. Ella me presentaba a sus amigos, personas positivas y animosas que hasta comencé a contemplar la vida sin el temor de la violencia y la cárcel. Nuestras vidas giraron por diferentes rumbos y, gracias a Dios, ella logro su meta en recibirse como doctora.

Yo, en cambio, aplique a varias universidades y dos me aceptaron. Comencé a estudiar ingeniería electrónica y descubrí que mi verdadera vocación era para ser un sacerdote. Durante los años de me mis estudios, Dios siempre uso maestros quienes me retaban y me ayudaban conocer los dones que Él me dio. Ellos me retaban para pulir mis habilidades. Mi autoestima y mis talentos crecian puesto que aprendí como soñar y como hacer realidad mis sueños. Dios tenia mano en esto porque descubrí que mis sueños eran de Él. Comencé a amar lo que Él amaba y cuidar lo que Él cuidaba. En fin, las prioridades de Dios se convirtieron a las mias.

No soy buen cantante, artista, bailarín, pintor o autor. Yo no tengo el don de ver el futuro, sanar a los enfermos o bilocación. No soy el hombre más santo del mundo, pero si reconozco que soy buen maestro, orador, consejero, líder y amigo para los que Dios pone en mi camino. Cada uno de nosotros tenemos talentos para iluminar al mundo. Es Dios quien te los da. Solo tú debes de descubrirlos y diciplinarlos para dar gloria a Dios.

Muy Rev. Esequiel Sanchez
Rector

2020-02-05T12:50:08+00:00
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