Estimados amigos:

Hoy celebramos la fiesta de La Epifanía, palabra que significa “una manifestación divina.” En el evangelio de hoy encontramos una historia sobre la fe de algunos personajes importantes. El primero es la historia de los Reyes Magos que pasan la vida en búsqueda de ciencia divina y sobre la naturaleza del universo. Estos reyes encuentran, por la guía de una estrella, al Rey de Reyes y son capaces de adorarlo en un país ajeno. El otro personaje es el rey Herodes que no esta buscando de Dios o el entendimiento de sus misterios sino busca el control y el poder. Él no es capaz de adorar a Dios sino se ha convertido en su rival.

Los teólogos y los sociólogos de hoy suelen darse cuenta sobre la condición nuestra fe y como su recibimiento está cambiando en nuestra sociedad contemporánea. El Cardenal Walter Casper, miembro del la Comisión Internacional Teológica Papal, en su libro titulado: Traspasando Todo Entendimiento: La Significativo de la Fe Cristiana, describe como es que la mayor parte de la población del mundo occidental no conoce la diferencia entre la Creencia y la Fe. Esto es lo que ellos consideran es la causa una crisis de fe. Para muchos en culturas modernas, la fe y la creencia es lo mismo. No obstante, para el cristiano comprometido esto no es así. Si un cristiano confiesa que él “cree” en Dios, no está solo afirmando que Dios existe sino está hablando de un compromiso que define su existencia hoy. El cristiano no cree para obtener información, sino para estar en relación con Dios y el mundo.

Es fácil de ver como es que mucho hermanos/as católicos suelen creer que la religión se trata de obtener solo información en ves de una invitación a vivir una vida nueva. Para afirmar que Cristo es realmente es la revelación definitiva y plena de Dios, para muchos, significa una intolerancia para el punto de vista de otros. Para ellos, es mejor no decir nada o creer en nada para no ofender a las personas y ofrecer una postura más devota o compasiva. Cuando una persona es clara con su fe, suele ser interpretado como “ignorante” o “cabeza dura.”

El evangelio nos presenta dos respuestas hacia el nacimiento de Cristo. La primera es una respuesta de devoción, entrega total, dando regalos de alto valor y se abre para que esta experiencia lo transforme. La segunda es una respuesta que siente el miedo amenazador puesto que tener fe en lo que Dios ha revelado exige un cambio en nuestra vida. Como lo escribe el Cardenal Casper: “¿Como podemos hacer entendible el hecho de creer es algo bellísimo, y que la fe es un gran regalo que se debe transmitir y que es la salvación de la humanidad?”

Muy Rev. Esequiel Sanchez, Rector