La Nueva Evangelizacion

La Nueva Evangelizacion

Estimados amigos:

Hace dos años tuve la oportunidad de participar en una conferencia sobre la Nueva Evangelización como fue concebida por San Juan Pablo II. La mayoría de mis estudios superiores y encuestas han sido alrededor de este llamado que nos hacia el Santo Padre. En esta conferencia el presentador reiteró un reto que San Juan Pablo II hizo los sacerdotes durante su homilía el jueves santo del 1997. El Santo padre nos hablaba de la importancia de ser pastores para todas las familias. La importancia de ofrecer guía espiritual a los hombres y mujeres en el apostolado de la iglesia doméstica en cada hogar. Nos invitó a contemplar nuestra generación y su respuesta a Cristo. Reconocemos que la Iglesia hoy vive con católicos indiferentes en cuanto la propagación del Evangelio. Nuestra generación suele abandonar la fe y aún espera todo sin esfuerzo. Su confusión nace de una falta de claridad y convicción en el conocimiento y el amor a Cristo. El reto que nos ofrece el Santo Padre es: “¿Y ustedes, serán conocidos por la historia como la generación que perdió la fe y dejo la Iglesia de Cristo caer?”

Estas palabras me impactaron profundamente y forman el ímpetu de mis esfuerzos evangelizadores. Hoy estas palabras retan a toda la Iglesia, pero en especial a nuestra generación. Tentemos que decidir si continuaremos hacer la generación que deja que las cosas de Dios caigan o seremos la generación que la construye para el honor y la gloria de Dios. Este fin de semana inauguramos nuestra nueva capilla dedicado a San José, Patrón de la Familia y de la Iglesia Universal. Nuestro pueblo, por muchos años, ha estado trabajando arduamente para logra este sueño de tener un lugar digno donde los sagrados misterios sean celebrados y los peregrinos puedan tener un encuentro con Cristo y la Virgen de Guadalupe.

La capilla es dedicada a San José precisamente porque hay mucho para desarrollar en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. San José es el gran varón que siempre le construía a la Virgen su hogar, humilde que sea. A este gran varón, Dios le confió lo más precioso de Él: su querido Hijo y la Santísima Virgen. Hoy, nosotros también confiamos a San José lo más preciso de los nuestro: nuestras familias. La iglesia que un día construiremos en honor a la Virgen de Guadalupe tiene sus cimientos en cada hogar. No podemos edificar nada para la gloria de Dios y el honor de nuestra Virgen si nosotros mismos no somos devotos a ellos en nuestros hogares. La base de la Iglesia es la familia y ahí Dios desea que les sirvamos y lo adoremos.

Pidamosle a San José y a la Santísima Virgen intercesión por la unión y amor de cada familia y por la Iglesia. Que cada padre y madre sean verdaderos pastores de sus hijos y sean conducidos a conocer la luz de Cristo el Buen Pastor.

2018-04-30T14:58:29+00:00
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