Presentaciones de Niños de Tres Años 2019-07-05T13:11:15+00:00

Presentacion de Niños de Tres Años

En Mexico, la tradición de presentar a los niños al templo tiene sus orígenes en la época de la Reforma. En ese tiempo, se solía ofrecer una misa de acción de gracias por la vida del infante (niño o niña), pues se consideraba que a esa edad ya había consolidado su existencia, dada la alta mortalidad infantil de la época.
Con el paso del tiempo, en la imaginación popular se fueron integrando “interpretaciones” y “significados” muy variados, como también imprecisos, para dar sentido a dicha celebración.

El primero de ellos, tiene que ver con un hecho no histórico, pero muy arraigado desde los tiempos de los primeros cristianos en la imaginación popular católica, que es la presentación de la virgen María en el templo, episodio contenido en el protoevangelio de Santiago (evangelio apócrifo de la 1ª mitad del s. II d. C.). Acompañada por sus padres (Santa Ana y San Joaquín), relata dicho texto, María niña fue llevada al templo para ser iniciada en el conocimiento de la fe y en el servicio al templo, siendo recibida por el sacerdote y aceptada con agrado por todos, permaneciendo allí algunos años, hasta que fue solicitada en matrimonio por San José. De nada de esto hay constancia histórica, y el protoevangelio fue considerado apócrifo, por lo que fue desechado.

El segundo hace referencia a la Fiesta de la Candelaria, y tiene su origen en la presentación del niño en el templo y la purificación de María, narradas en el evangelio de San Lucas (2, 22 y ss.). Según el texto evangélico, la Virgen y San José se presentan en el templo 40 días después de nacido el niño (cf. Lev 12, 2-8), para ofrecer las víctimas por la purificación de la madre, y para consagrar al primogénito varón (Ex 13, 2), según la ley de Moisés. Entonces, cabe aclarar que, la costumbre era únicamente presentar en el templo al primogénito varón, y esto, a los 40 días de nacido (no a los 3 años).

El tercer episodio utilizado muy frecuentemente es el de el niño Jesús perdido y hallado en el templo, o primera pascua de Jesús. Según reza el evangelio de san Lucas, había la costumbre judía de que cuando el infante cumplía 12 debía subir a Jerusalén a celebrar la Pascua. Es conocido por todos los extravíos del niño al regreso. El hecho relevante consiste en que sus padres, al regresar a Jerusalén a buscarlo, lo encontraron en el templo, rodeado de los doctores de la ley y los escribas.

¿Qué debe ser la Presentación de los niños?

Como se puede ver, nada de esto explica de manera acertada lo que celebramos en la presentación de los tres años. Ésta celebración es más bien, una acción de gracias por la vida del infante (que puede darse en una liturgia de la palabra, o si se prevé una adecuada y suficiente participación eucarística, dentro de la misa), más que una presentación (pues el niño es conocido por Dios y por la comunidad de creyentes, ya que es un bautizado). Es también la oportunidad de pedir la bendición de Dios en la vida del niño, así como un momento para pedir la ayuda divina sobre papás y padrinos del infante, para que puedan cumplir con los compromisos que adquirieron con sus hijos cuando los llevaron a bautizar, de enseñarles la fe y el amor a Dios, principalmente por la vivencia de valores y actitudes cristianas en su familia y en su medio ambiente. También es muy adecuado durante esta acción de gracias, un momento para que los padres ratifiquen los compromisos bautismales para con sus hijos, y así ayudarlos a valorar sus dichas promesas. Por esta misma razón, conviene que los padrinos de bautismo y de los tres años sean los mismos.

(Secretario de Pastoral: Arquidiocesis de Mexico)

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